MARCO TEÓRICO
Principales
desafíos a los que se enfrentan los
emprendedores de las PYMES en México
Antecedentes:
Ferraro y Stumpo (2010),
compilaron en su libro “Políticas para el mejoramiento de la productividad de
las pequeñas y medianas empresas a través del fortalecimiento de redes empresariales”,
los resultados obtenidos en los estudios realizados entre 2007 y 2008 en el
marco del proyecto entre la Comisión Económica para América Latina y El Caribe
(cepal) y el gobierno italiano; destacando la importancia de las pymes en
América Latina, concluyendo que la participación promedio de las pymes en la
generación de empleo es del 61% del total de las empresas, contra 39% de las empresas
grandes, mientras que respecto a su participación en el PIB (producto interno
bruto) la participación decrece al 28% contra 71% de las grandes. En términos
de exportaciones sólo participan con el 8.4% del total, contra el 91.6% de las
grandes. A diferencia de lo que sucede en los países desarrollados, este sector
empresarial contribuye de manera reducida en las exportaciones como resultado
de su baja competitividad y productividad respecto de las grandes empresas. (pp
193 y 194)
De cierta manera estas
conclusiones son ratificadas por Casas e Ibarra (2013), los cuales mencionan
que una de las limitantes de las Pymes mexicanas actualmente es que no han
alcanzado un nivel de competitividad suficiente como para posicionarse en el mercado
global, ni para integrarse plenamente como proveedores de grandes empresas. (p
87)1
BASES
TEORICAS:
A mediados del siglo pasado
se propuso una teoría del crecimiento (Penrose, 1959) en la que se distinguen
dos connotaciones del crecimiento. La primera connotación es la tradicional, la
que denota un aumento en la empresa, por ejemplo, en ventas, exportaciones,
empleos, etcétera; y la otra connotación es la que se refiere a un proceso
natural y biológico de crecimiento, que se enfoca en cambios internos que
aumentan el objeto. Tradicionalmente, el crecimiento se concibe como algo que
de manera gradual sucederá y en donde habrá movimientos hacia un lado u otro,
pero no hay nociones de procesos internos de desarrollo. En suma,
esporádicamente se han hecho intentos en la investigación tradicional por
desarrollar la teoría del crecimiento de las empresas, usando analogías
biológicas y tratando a la empresa como organismos con los mismos procesos de
crecimiento que son esenciales para las criaturas vivas del mundo natural
(Penrose, 1959). La teoría del crecimiento se desarrolla primero como una
teoría de crecimiento interno; esto es, el crecimiento subyacente detrás de
fusiones y adquisiciones (Penrose, 1952). La mayoría de las empresas que
sobreviven no crecen, y ello es por varias razones: el objetivo inmediato que
se encuentra en estas pequeñas empresas es el autoempleo o un trabajo autónomo,
lo que limita su crecimiento; esto aunado a una dirección no emprendedora,
administración ineficiente, insuficiente capital, aptitud mínima, falta de
adaptación a cambios circunstanciales y costosos errores. El talento
empresarial es el nuevo elemento de la ecuación que empieza a ser introducido
de manera sistemática en la teoría económica, y sus decisiones y acciones son
las que constituyen la diferencia entre las empresas que permanecen, las que
crecen y las que se estancan o mueren (Suárez-Núñez, 2002). La postura de
Penrose (1959) impacta en la reflexión sobre la concepción del crecimiento de
la empresa, donde los factores intangibles toman su verdadera dimensión que les
corresponde: ver hacia el interior de la organización para potenciar sus
recursos y obtener un crecimiento acelerado en la conquista del mercado.
Otra perspectiva donde se
sustenta nuestra teoría del emprendimiento es la que se basa en la teoría de
los recursos y capacidades de la empresa, teoría que criticó el determinismo de
la perspectiva de producto-mercado, y señaló, en cambio, la habilidad de la
empresa para influir en el mercado mediante el desarrollo de nuevos productos e
innovaciones (Barney, 1986). La perspectiva cambió la atención que tenía en
estudiar las acciones e intenciones del competidor, para dar énfasis en la
formación y difusión del conocimiento organizacional con el fin de desarrollar
las diferencias de la empresa sobre el mercado, como preocupación teórica
central. Se propuso localizar las determinantes de la competitividad y
crecimiento en las características internas de la organización, porque el
comportamiento competitivo no es el resultado del posicionamiento de la
organización dentro de un medio ambiente más amplio, sino de ciertas características
intrínsecas, únicas, diferentes en cada una de ellas, y de una combinación de
recursos únicos e inimitables (Barney, 1986; George, 2005; Hamel &
Praha-lad, 1995; Leonard-Barton, 1992; Miles & Snow, 1984; Prahalad &
Hamel, 1990; Wernerfelt, 1984; 1991).En contraste con la propuesta de Porter
(1982), el enfoque basado en los recursos presta atención a las características
internas de la empresa y asume que éstas son heterogéneas en relación con los
recursos que poseen, basando en esto sus estrategias, por lo que transferir
estos recursos de una empresa a otra es muy difícil (Álvarez, 2003; Barney,
1996; Conner & Prahalad, 1996;), aunque sí se pueden conjuntar para una
alianza estratégica de colaboración y cooperación inter-empresarial de un
sector determinado como Pymes, donde se unan sus recursos particulares para
entrar en mercados mundialmente competitivos. Como mencionamos anteriormente,
encontramos una complementariedad con la perspectiva de las competencias
esenciales (Prahalad & Hamel, 1990) para explicar la ventaja competitiva,
buscando el equilibrio en los factores endógenos y exógenos de la empresa. Lo
anterior se sustenta en Barney (1986), Conner & Prahalad (1996), Rumelt
(1991) y Wernerfelt (1984) al postular que la perspectiva de los recursos define
a la empresa como una colección única y o ante todo una combinación de recursos
y capacidades que no se pueden comprar y vender libremente en el mercado. Esto
nos obliga a tratar de definir aún más las conceptualizaciones de los recursos
en virtud de ser un punto central en la explicación del emprendimiento y
crecimiento de las empresas, pero sin considerar otros aspectos exógenos. De ahí
que sea necesario que sigamos explorando, después de la conceptualización del
término recursos, otras perspectivas teóricas que nos orienten a comprender aún
más los factores que determinan el desarrollo de las empresas.2
Bibliografía
1 Ferraro,C. y Stumpo,G.
(compiladores) (2010). Políticas de apoyo a las pymes en América Latina.
2 Molina Sánchez, R., López
Salazar, A. & Contreras Soto, R. (2014). El emprendimiento y crecimiento de
las Pymes. Acta Universitaria, 24(NE-1), 59-72.doi: 10.15174/au.2014.701
Extraído de: https://www.redalyc.org/html/416/41648308006/
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