domingo, 19 de mayo de 2019

Unidad 2, Sesión 5, Actividad 2

MARCO TEÓRICO

Principales desafíos  a los que se enfrentan los emprendedores de las PYMES en México

Antecedentes:
Ferraro y Stumpo (2010), compilaron en su libro “Políticas para el mejoramiento de la productividad de las pequeñas y medianas empresas a través del fortalecimiento de redes empresariales”, los resultados obtenidos en los estudios realizados entre 2007 y 2008 en el marco del proyecto entre la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (cepal) y el gobierno italiano; destacando la importancia de las pymes en América Latina, concluyendo que la participación promedio de las pymes en la generación de empleo es del 61% del total de las empresas, contra 39% de las empresas grandes, mientras que respecto a su participación en el PIB (producto interno bruto) la participación decrece al 28% contra 71% de las grandes. En términos de exportaciones sólo participan con el 8.4% del total, contra el 91.6% de las grandes. A diferencia de lo que sucede en los países desarrollados, este sector empresarial contribuye de manera reducida en las exportaciones como resultado de su baja competitividad y productividad respecto de las grandes empresas. (pp 193 y 194)
De cierta manera estas conclusiones son ratificadas por Casas e Ibarra (2013), los cuales mencionan que una de las limitantes de las Pymes mexicanas actualmente es que no han alcanzado un nivel de competitividad suficiente como para posicionarse en el mercado global, ni para integrarse plenamente como proveedores de grandes empresas. (p 87)1

BASES TEORICAS:
A mediados del siglo pasado se propuso una teoría del crecimiento (Penrose, 1959) en la que se distinguen dos connotaciones del crecimiento. La primera connotación es la tradicional, la que denota un aumento en la empresa, por ejemplo, en ventas, exportaciones, empleos, etcétera; y la otra connotación es la que se refiere a un proceso natural y biológico de crecimiento, que se enfoca en cambios internos que aumentan el objeto. Tradicionalmente, el crecimiento se concibe como algo que de manera gradual sucederá y en donde habrá movimientos hacia un lado u otro, pero no hay nociones de procesos internos de desarrollo. En suma, esporádicamente se han hecho intentos en la investigación tradicional por desarrollar la teoría del crecimiento de las empresas, usando analogías biológicas y tratando a la empresa como organismos con los mismos procesos de crecimiento que son esenciales para las criaturas vivas del mundo natural (Penrose, 1959). La teoría del crecimiento se desarrolla primero como una teoría de crecimiento interno; esto es, el crecimiento subyacente detrás de fusiones y adquisiciones (Penrose, 1952). La mayoría de las empresas que sobreviven no crecen, y ello es por varias razones: el objetivo inmediato que se encuentra en estas pequeñas empresas es el autoempleo o un trabajo autónomo, lo que limita su crecimiento; esto aunado a una dirección no emprendedora, administración ineficiente, insuficiente capital, aptitud mínima, falta de adaptación a cambios circunstanciales y costosos errores. El talento empresarial es el nuevo elemento de la ecuación que empieza a ser introducido de manera sistemática en la teoría económica, y sus decisiones y acciones son las que constituyen la diferencia entre las empresas que permanecen, las que crecen y las que se estancan o mueren (Suárez-Núñez, 2002). La postura de Penrose (1959) impacta en la reflexión sobre la concepción del crecimiento de la empresa, donde los factores intangibles toman su verdadera dimensión que les corresponde: ver hacia el interior de la organización para potenciar sus recursos y obtener un crecimiento acelerado en la conquista del mercado.
Otra perspectiva donde se sustenta nuestra teoría del emprendimiento es la que se basa en la teoría de los recursos y capacidades de la empresa, teoría que criticó el determinismo de la perspectiva de producto-mercado, y señaló, en cambio, la habilidad de la empresa para influir en el mercado mediante el desarrollo de nuevos productos e innovaciones (Barney, 1986). La perspectiva cambió la atención que tenía en estudiar las acciones e intenciones del competidor, para dar énfasis en la formación y difusión del conocimiento organizacional con el fin de desarrollar las diferencias de la empresa sobre el mercado, como preocupación teórica central. Se propuso localizar las determinantes de la competitividad y crecimiento en las características internas de la organización, porque el comportamiento competitivo no es el resultado del posicionamiento de la organización dentro de un medio ambiente más amplio, sino de ciertas características intrínsecas, únicas, diferentes en cada una de ellas, y de una combinación de recursos únicos e inimitables (Barney, 1986; George, 2005; Hamel & Praha-lad, 1995; Leonard-Barton, 1992; Miles & Snow, 1984; Prahalad & Hamel, 1990; Wernerfelt, 1984; 1991).En contraste con la propuesta de Porter (1982), el enfoque basado en los recursos presta atención a las características internas de la empresa y asume que éstas son heterogéneas en relación con los recursos que poseen, basando en esto sus estrategias, por lo que transferir estos recursos de una empresa a otra es muy difícil (Álvarez, 2003; Barney, 1996; Conner & Prahalad, 1996;), aunque sí se pueden conjuntar para una alianza estratégica de colaboración y cooperación inter-empresarial de un sector determinado como Pymes, donde se unan sus recursos particulares para entrar en mercados mundialmente competitivos. Como mencionamos anteriormente, encontramos una complementariedad con la perspectiva de las competencias esenciales (Prahalad & Hamel, 1990) para explicar la ventaja competitiva, buscando el equilibrio en los factores endógenos y exógenos de la empresa. Lo anterior se sustenta en Barney (1986), Conner & Prahalad (1996), Rumelt (1991) y Wernerfelt (1984) al postular que la perspectiva de los recursos define a la empresa como una colección única y o ante todo una combinación de recursos y capacidades que no se pueden comprar y vender libremente en el mercado. Esto nos obliga a tratar de definir aún más las conceptualizaciones de los recursos en virtud de ser un punto central en la explicación del emprendimiento y crecimiento de las empresas, pero sin considerar otros aspectos exógenos. De ahí que sea necesario que sigamos explorando, después de la conceptualización del término recursos, otras perspectivas teóricas que nos orienten a comprender aún más los factores que determinan el desarrollo de las empresas.2





Bibliografía
1 Ferraro,C. y Stumpo,G. (compiladores) (2010). Políticas de apoyo a las pymes en América Latina.
2 Molina Sánchez, R., López Salazar, A. & Contreras Soto, R. (2014). El emprendimiento y crecimiento de las Pymes. Acta Universitaria, 24(NE-1), 59-72.doi: 10.15174/au.2014.701

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